Quebradas del norte
Las variables que hacen posible un aluvión en ocho ciudades del norte de Chile, medidas y puestas a la vista: la lluvia que ya cayó y la que se pronostica, comparadas con lo que llueve ahí, y qué quebradas desembocan encima de cada ciudad. No es un pronóstico de aluviones ni un sistema de alerta.
Consultando la lluvia de los últimos treinta días…
Lo que ya cayó
Un aluvión no depende solo de la lluvia del día. En una cuenca hiperárida el agua de las semanas previas deja el cauce cargado de material movilizable y el suelo sin capacidad de absorber más; la literatura de zonas áridas identifica la lluvia antecedente como factor crítico para gatillar flujos. Por eso lo primero que hay que mirar no es el pronóstico sino el mes que acaba de pasar.
| ciudad | últimos 30 días | del año | día mayor | mm al año | próximos 16 días · ECMWF / GFS |
|---|---|---|---|---|---|
| Iquique | 27,3 | 45% | 7,9 mm · 18-08-2026 | 61 | 0,9 / 0,0 |
| Tocopilla | 48,6 | 116% | 27,6 mm · 18-08-2026 sobre el récord de 30 años | 42 | 7,4 / 0,0 |
| Antofagasta | 27,4 | 166% | 15,8 mm · 18-08-2026 | 16 | 3,0 / 0,0 |
| Taltal | 51,6 | 573% | 17,4 mm · 11-08-2026 sobre el récord de 30 años | 9 | 1,2 / 0,2 |
| Chañaral | 40,2 | 275% | 15,4 mm · 11-08-2026 | 15 | 2,4 / 0,0 |
| Copiapó | 53,0 | 165% | 20,2 mm · 12-08-2026 | 32 | 1,0 / 0,6 |
| Tierra Amarilla | 66,5 | 188% | 24,3 mm · 12-08-2026 | 35 | 0,8 / 0,6 |
| Vallenar | 25,6 | 51% | 11,3 mm · 17-08-2026 | 50 | 0,0 / 0,0 |
Reanálisis ERA5 servido por Open-Meteo. Se contrastó contra el archivo independiente para la ventana que ambos cubren: coinciden con razón 1,00.
El gatillo: lluvia pronosticada contra el registro de cada lugar
En el desierto un número absoluto de milímetros no significa nada por sí solo. Diez milímetros son un día húmedo en Valdivia y dos tercios de un año entero en Taltal. Por eso cada pronóstico se compara con el registro de esa misma ciudad: treinta años de reanálisis diario (ERA5, 1991-2020) dicen cuánto llueve ahí y cada cuánto se repite un día de ese tamaño.
Ese registro se contrasta solo con hechos conocidos. Sin que nadie se lo indique, el día más lluvioso de Antofagasta y de Taltal es el mismo: 18 de junio de 1991, el del aluvión que dejó 91 muertos y 19 desaparecidos según el Ministerio de Obras Públicas. Y el de Copiapó y Tierra Amarilla es el 25 de marzo de 2015, el temporal que sepultó Atacama. El dato reconoce por su cuenta las catástrofes conocidas.
Peor día de los próximos siete, y el registro histórico de cada ciudad.
| ciudad | peor día mm | del año | cada cuánto ocurre | mm al año | día más lluvioso 1991-2020 |
|---|---|---|---|---|---|
| Iquique | 0,3 | 0% | 66 veces al año en promedio | 61 | 8,7 mm · 28-05-1992 |
| Tocopilla | 0,3 | 1% | 51 veces al año en promedio | 42 | 14,3 mm · 09-08-2015 |
| Antofagasta | 0,0 | 0% | sin lluvia en el pronóstico | 16 | 20,9 mm · 18-06-1991 temporal del 18-jun-1991, el del aluvión de Antofagasta (91 muertos) |
| Taltal | 1,3 | 14% | 1 veces al año en promedio | 9 | 16,2 mm · 18-06-1991 temporal del 18-jun-1991, el del aluvión de Antofagasta (91 muertos) |
| Chañaral | 0,3 | 2% | 6 veces al año en promedio | 15 | 27,5 mm · 23-05-2014 |
| Copiapó | 0,0 | 0% | sin lluvia en el pronóstico | 32 | 56,4 mm · 25-03-2015 temporal de Atacama del 25-26 de marzo de 2015 |
| Tierra Amarilla | 0,0 | 0% | sin lluvia en el pronóstico | 35 | 62,5 mm · 25-03-2015 temporal de Atacama del 25-26 de marzo de 2015 |
| Vallenar | 0,0 | 0% | sin lluvia en el pronóstico | 50 | 87,8 mm · 17-08-1997 |
Para saber cuánta lluvia hace falta, lo mejor disponible no es un umbral sino la descripción del único evento bien documentado. El estudio meteorológico del aluvión de Antofagasta (Garreaud y Rutllant, 1996) reporta que la lluvia cayó entre las 00:30 y las 03:30 del 18 de junio de 1991 y acumuló entre 14 y 42 mm en tres pluviómetros separados por menos de 20 km. La intensidad media fue de 5 a 14 mm/h, y los autores estiman que por momentos pudo llegar a 24 mm/h, un valor con período de retorno sobre 100 años.
Tres pluviómetros a menos de 20 km midieron el triple unos de otros. Esa dispersión no es ruido: es la naturaleza del fenómeno. El mismo trabajo que cataloga los aluviones históricos de Antofagasta —siete inundaciones de importancia entre 1916 y 1995, cinco de ellas con aluvión— insiste en el carácter convectivo y zonado de estas tormentas, y da el caso que lo resuelve todo:
«La lluvia del 24 de mayo de 1982, por ejemplo, cayó más intensamente sobre la costa ubicada inmediatamente al sur de la ciudad, originando aluviones en El Huáscar y Coloso, pero sin embargo no acumuló más de 5,5 mm en Antofagasta.» Vargas, Ortlieb y Rutllant (2000), p. 168
Hubo aluvión con 5,5 mm en el pluviómetro de la ciudad. No porque 5,5 mm basten, sino porque la tormenta descargó unos kilómetros más al sur y el instrumento no estaba debajo. Cualquier umbral en milímetros medidos en un punto habría dado tranquilidad esa tarde. Por eso esta página no propone uno: publica el pronóstico y el registro para que se lean juntos, y nada más.
Del mismo catálogo, dos regularidades que sí sirven para leer un pronóstico. Los aluviones se generaron entre una y cuatro horas después de que la lluvia comenzó o se tornó intensa, y las lluvias duraron pocas horas —menos de trece en todos los casos—. Y en seis de los siete episodios la precipitación empezó de noche, cuando el flujo catabático por la ladera andina favorece la convergencia cerca de la costa. Lo que importa de un pronóstico acá no es el acumulado del día: es si va a llover fuerte, de noche, durante unas pocas horas.
El terreno: qué desemboca encima de cada ciudad
145 quebradas delineadas sobre el modelo de elevación Copernicus de 30 m, con relleno de depresiones Priority-Flood y direcciones de flujo D8. Para las ciudades costeras la entrada es donde el cauce llega al mar; para Copiapó, Tierra Amarilla y Vallenar, que están tierra adentro, es donde el cauce cruza el perímetro urbano a 3 km del centro.
Antes de publicar esas cifras había que descartar un artefacto conocido: el relleno de depresiones obliga a que toda celda tenga salida, de modo que conecta cuencas cerradas —salares, pampas endorreicas— que en la realidad no desaguan al mar. Se midió cuánta superficie de cada cuenca queda bajo más de cinco metros de relleno: entre 0 y 4%. El drenaje es real, no un artefacto.
Dicho eso, un área de drenaje topográfica no es la superficie que aporta agua en un temporal. Estas tormentas son convectivas y muy locales —el mismo trabajo que documenta el aluvión de 1982 con 5,5 mm en el pluviómetro lo dice—, así que la fracción de la cuenca que llueve a la vez es mucho menor que su extensión total.
Las tres cuencas interiores se calcularon aparte, sobre una ventana que llega hasta la divisoria andina y a 90 m de paso. Una ventana chica les inventa una divisoria en el borde —el relleno de depresiones convierte el límite del recuadro en sumidero— y devuelve un área entre seis y nueve veces menor, sin que nada lo advierta. Las cuencas costeras no tienen ese problema porque terminan en el mar dentro del recuadro.
Iquique 18 quebradas · 5 entran a menos de 3 km del centro · Melton máximo 1,02
Entrada detectada por desembocadura al mar. Se listan las ocho de mayor área.
| área km² | relieve m | Melton | largo km | a la ciudad km | |
|---|---|---|---|---|---|
| 84,5 | 1.376 | 0,15 | 16,6 | 7,2 | |
| 82,0 | 1.184 | 0,15 | 17,3 | 5,2 | |
| 33,7 | 1.199 | 0,21 | 10,9 | 5,7 | |
| 11,5 | 938 | 0,28 | 9,1 | 6,5 | |
| 8,8 | 897 | 0,30 | 5,6 | 3,5 | |
| 5,5 | 866 | 0,37 | 4,9 | 0,8 | |
| 5,2 | 1.091 | 0,48 | 5,6 | 10,0 | |
| 2,7 | 967 | 0,59 | 4,4 | 9,4 |
Tocopilla 19 quebradas · 6 entran a menos de 3 km del centro · Melton máximo 1,65
Entrada detectada por desembocadura al mar. Se listan las ocho de mayor área.
| área km² | relieve m | Melton | largo km | a la ciudad km | |
|---|---|---|---|---|---|
| 950,0 | 2.287 | 0,07 | 39,6 | 2,0 | |
| 50,6 | 1.591 | 0,22 | 14,0 | 0,5 | |
| 5,6 | 1.710 | 0,72 | 4,8 | 6,6 | |
| 4,3 | 1.141 | 0,55 | 4,4 | 10,6 | |
| 4,3 | 1.183 | 0,57 | 5,0 | 9,1 | |
| 3,4 | 1.536 | 0,84 | 3,7 | 4,2 | |
| 2,1 | 1.758 | 1,21 | 3,5 | 9,5 | |
| 1,4 | 710 | 0,60 | 3,3 | 0,5 |
Antofagasta 23 quebradas · 6 entran a menos de 3 km del centro · Melton máximo 0,51
Entrada detectada por desembocadura al mar. Se listan las ocho de mayor área.
| área km² | relieve m | Melton | largo km | a la ciudad km | |
|---|---|---|---|---|---|
| 4.177,0 | 1.148 | 0,03 | 31,8 | 3,6 | cortada por el recuadro |
| 194,3 | 987 | 0,07 | 24,8 | 5,6 | |
| 61,7 | 688 | 0,09 | 12,6 | 12,0 | |
| 26,8 | 1.065 | 0,21 | 12,0 | 10,6 | |
| 6,0 | 1.122 | 0,46 | 7,4 | 6,8 | |
| 5,7 | 645 | 0,27 | 5,9 | 7,1 | |
| 5,6 | 746 | 0,32 | 6,0 | 2,1 | |
| 4,9 | 813 | 0,37 | 5,2 | 9,3 |
Taltal 17 quebradas · 4 entran a menos de 3 km del centro · Melton máximo 1,28
Entrada detectada por desembocadura al mar. Se listan las ocho de mayor área.
| área km² | relieve m | Melton | largo km | a la ciudad km | |
|---|---|---|---|---|---|
| 1.873,0 | 1.249 | 0,05 | 22,9 | 0,4 | |
| 100,5 | 1.276 | 0,13 | 16,7 | 4,2 | |
| 55,2 | 1.075 | 0,14 | 15,5 | 7,3 | |
| 12,9 | 841 | 0,23 | 8,8 | 6,2 | |
| 11,1 | 597 | 0,18 | 7,6 | 1,5 | |
| 10,9 | 617 | 0,19 | 6,6 | 10,0 | |
| 8,2 | 1.076 | 0,38 | 6,0 | 3,1 | |
| 4,1 | 620 | 0,30 | 5,3 | 10,5 |
Chañaral 24 quebradas · 3 entran a menos de 3 km del centro · Melton máximo 0,72
Entrada detectada por desembocadura al mar. Se listan las ocho de mayor área.
| área km² | relieve m | Melton | largo km | a la ciudad km | |
|---|---|---|---|---|---|
| 2.768,0 | 1.326 | 0,04 | 32,2 | 2,4 | |
| 61,1 | 885 | 0,11 | 15,6 | 6,6 | |
| 28,4 | 813 | 0,15 | 11,5 | 0,6 | |
| 19,6 | 741 | 0,17 | 9,7 | 10,8 | |
| 7,4 | 533 | 0,20 | 5,4 | 5,9 | |
| 6,8 | 583 | 0,22 | 4,9 | 3,2 | |
| 5,8 | 533 | 0,22 | 4,6 | 5,4 | |
| 4,8 | 531 | 0,24 | 4,2 | 5,1 |
Copiapó 15 quebradas · 15 entran a menos de 3 km del centro · Melton máximo 0,40
Entrada detectada por anillo urbano 3 km · cuenca completa a 90 m. Se listan las ocho de mayor área.
| área km² | relieve m | Melton | largo km | a la ciudad km | |
|---|---|---|---|---|---|
| 15.903,5 | 5.889 | 0,05 | 220,9 | 3,0 | cortada por el recuadro |
| 15.808,8 | 5.889 | 0,05 | 218,9 | 3,0 | cortada por el recuadro |
| 36,2 | 892 | 0,15 | 10,8 | 3,0 | |
| 14,9 | 770 | 0,20 | 7,6 | 3,0 | |
| 11,8 | 559 | 0,16 | 6,6 | 3,0 | |
| 11,5 | 660 | 0,19 | 7,0 | 3,0 | |
| 2,5 | 304 | 0,19 | 2,9 | 3,0 | |
| 1,9 | 547 | 0,40 | 2,5 | 3,0 |
Tierra Amarilla 13 quebradas · 13 entran a menos de 3 km del centro · Melton máximo 0,41
Entrada detectada por anillo urbano 3 km · cuenca completa a 90 m. Se listan las ocho de mayor área.
| área km² | relieve m | Melton | largo km | a la ciudad km | |
|---|---|---|---|---|---|
| 9.253,4 | 5.889 | 0,06 | 184,4 | 3,0 | |
| 9.108,4 | 5.454 | 0,06 | 184,4 | 3,0 | |
| 42,5 | 849 | 0,13 | 11,7 | 3,0 | |
| 40,2 | 1.351 | 0,21 | 11,2 | 3,0 | |
| 5,6 | 606 | 0,26 | 4,9 | 3,0 | |
| 4,7 | 530 | 0,24 | 3,6 | 3,0 | |
| 3,0 | 634 | 0,37 | 3,8 | 3,0 | |
| 1,9 | 463 | 0,34 | 2,1 | 3,0 |
Vallenar 16 quebradas · 16 entran a menos de 3 km del centro · Melton máximo 0,22
Entrada detectada por anillo urbano 3 km · cuenca completa a 90 m. Se listan las ocho de mayor área.
| área km² | relieve m | Melton | largo km | a la ciudad km | |
|---|---|---|---|---|---|
| 6.329,7 | 5.800 | 0,07 | 145,9 | 3,0 | |
| 5.955,6 | 5.708 | 0,07 | 138,4 | 3,0 | |
| 309,8 | 2.365 | 0,13 | 35,9 | 3,0 | |
| 161,7 | 1.309 | 0,10 | 24,9 | 3,0 | |
| 54,0 | 691 | 0,09 | 14,7 | 3,0 | |
| 49,6 | 661 | 0,09 | 14,1 | 3,0 | |
| 10,5 | 691 | 0,21 | 8,8 | 3,0 | |
| 9,8 | 693 | 0,22 | 9,5 | 3,0 |
Tocopilla: lo que el radar midió del aluvión
El 17 de agosto se activaron quebradas sobre Tocopilla y SENAPRED evacuó sectores de la ciudad. Todo lo anterior en esta página describe por dónde puede bajar el agua, que es geometría del terreno. Esto es distinto: es la medición de qué se movió.
La técnica es la coherencia interferométrica. El radar Sentinel-1 mide si dos pasadas recibieron la onda con la misma fase; vale 1 cuando la superficie quedó intacta hasta la escala del centímetro y cae a cero cuando cambió tanto que la señal ya no se parece a sí misma. En el desierto de Atacama la coherencia basal es de las más altas del planeta —sin vegetación ni humedad que la degraden— y eso convierte cualquier caída en una señal limpia.
| órbita | par | fechas | línea base | coherencia mediana en tierra |
|---|---|---|---|---|
| ascendente | control | 07-08 → 13-08 | +106 m | 0,978 |
| ascendente | con el aluvión | 13-08 → 19-08 | −16 m | 0,970 |
| descendente | control | 08-08 → 14-08 | +42 m | 0,993 |
| descendente | con el aluvión | 14-08 → 20-08 | −84 m | 0,958 |
| el mar | dentro de la misma imagen | 0,299 | ||
El mar es el segundo control, y está dentro de la misma imagen: el agua no conserva fase, así que marca el piso de una superficie que cambió del todo. Entre ese piso y el techo del desierto se lee todo lo demás. La línea base perpendicular es la separación entre las dos órbitas del par; más abajo se ve por qué importa tanto.
Un cauce, acá, es todo punto con más de 0,5 km² de área acumulada aguas arriba sobre el modelo de elevación del propio producto. El umbral está declarado porque las distancias dependen de él: con una red más densa todo queda más cerca de un cauce y la comparación pierde filo.
Lo que el método encuentra cuando no pasó nada
Esa cifra sola no probaría nada, y esta es la parte que faltaba. Aplicado a un par de fechas anterior al aluvión —del 1 al 7 de agosto, sin evento alguno— el mismo método con los mismos umbrales encuentra 2,4 ha. Casi lo mismo. Si uno se queda en la superficie, no hay resultado que defender.
Lo que separa una cosa de la otra no es cuánta superficie, sino dónde y sobre qué terreno. Los parches del par sin evento están a 825 metros de un cauce —tres veces más lejos que el azar— y en pendiente de 13,1°, o sea ladera corriente. Y no comparten ni un solo píxel con los del par que contiene el aluvión.
Hay una tercera medición que lo cierra. En el par siguiente al evento —19 al 25 de agosto, cuando ya no ocurría nada— el 65 % de esos mismos píxeles sigue perdiendo coherencia, con la misma firma: 144 metros del cauce, 5,9° de pendiente. Es lo que hace un depósito fresco, que se sigue asentando y reelaborando durante semanas. Un artefacto de estimación no se quedaría quieto en el mismo sitio dos pares seguidos.
La segunda órbita no confirma. La contradice, y se sabe por qué
La órbita descendente tiene mejor par basal —0,993 contra 0,978— y por eso debería detectar mejor. Detectó 115 ha, cuarenta y cinco veces más que la ascendente. Sometida a los mismos dos controles, no pasa ninguno: sus parches están a 400 metros del cauce contra 280 del azar, o sea más lejos que por azar, y en pendiente de 26,4° contra 17,2°, o sea en lo más empinado. Firma opuesta a la de un depósito.
La causa está en la tabla de arriba. La línea base perpendicular del par descendente que contiene el aluvión es de -84 m, el doble que la de su propio control. La decorrelación geométrica crece con esa separación y con la pendiente del terreno, y esto es un farellón de más de mil metros. No es un cambio de la superficie: es geometría de la observación.
Y hay un experimento que lo confirma sin discusión. El par descendente siguiente, del 20 al 26 de agosto —una semana en la que no pasó nada— tiene línea base de 54 m, de vuelta a lo normal, y detecta 16,6 ha: siete veces menos. Lo único que cambió entre un par y otro fue la geometría, y la detección la siguió.
El par ascendente, en cambio, tiene línea base de -16 m contra los 106 m de su control: la geometría le jugaba a favor de conservar coherencia, y la coherencia cayó igual.
Qué se puede afirmar y qué no
Se puede afirmar que entre el 13 y el 19 de agosto hubo 2,6 ha de superficie que estaba estable y dejó de estarlo, en el fondo de una quebrada sobre Tocopilla, distinguible del ruido del método por su posición y por el terreno en que cae, y que sigue reelaborándose la semana siguiente. Se puede afirmar también que procesar un solo par interferométrico no bastaba acá: la elección de órbita cambiaba la respuesta por un factor de cuarenta y cinco.
No se puede afirmar que el aluvión afectó 2,6 ha. Eso es lo que este método detectó con estos umbrales. El píxel mide 40 m y un cauce activo mide veinte o treinta: un cambio confinado al lecho se diluye dentro del píxel, así que la cifra es un piso, no la superficie real ni una medición del daño. Tampoco se puede afirmar nada sobre las laderas en sombra y traslape del radar, que se descartaron por venir con coherencia baja desde el par control: son buena parte del farellón, y ahí esta medición no tiene nada que decir.
Dos cosas que suenan razonables y no funcionan acá
Las dos se iban a usar en este monitor. Las dos se descartaron después de medirlas.
1 · El índice de Melton se invierte en el desierto
El criterio clásico dice que una cuenca con índice de Melton sobre 0,6 puede generar flujo de detritos, y bajo 0,3 solo crecida de agua (Wilford et al. 2004, calibrado en 65 abanicos de Columbia Británica). Aplicado a las 145 quebradas de este monitor, el resultado es el siguiente: en Antofagasta, Copiapó, Tierra Amarilla ninguna quebrada supera 0,6. En Antofagasta el máximo de 23 quebradas es 0,51; en Copiapó, de 15, es 0,40; en Tierra Amarilla, de 13, es 0,41.
Lo que aporta esta página es más modesto y conviene decirlo con claridad. Primero, que la relación se sostiene sobre ocho ciudades desde Iquique hasta Vallenar y no solo en una cuenca. Segundo, la comparación explícita contra el umbral clásico —que los autores del trabajo del Huasco no hacen— y contra las ciudades que efectivamente sufrieron los aluviones. Los datos de terreno son de ellos; acá solo hay topografía.
El resultado es robusto en la dirección que importa. El relieve se mide aquí desde la cota mínima de la cuenca, que en las ciudades costeras es el nivel del mar; medido desde el ápice del abanico —la otra convención en uso— el relieve sería menor y el índice todavía más bajo. Los valores publicados arriba son, entonces, un techo: la cuenca no puede clasificar mejor de lo que aparece.
No es un error de cálculo: es que el índice se calibró en cuencas de montaña húmeda y con bosque, donde hace falta mucha pendiente para movilizar sedimento. En el desierto el material ya está suelto en el cauce y no hay vegetación que lo sujete, así que una cuenca mucho más tendida basta. La revisión más reciente lo dice textualmente: «en la práctica no existe un umbral R bien definido, con flujos de detritos ocurriendo en cuencas con valores de R de hasta 0,15» (Bloomberg et al. 2025, NHESS 25: 647-656).
Conviene ser cuidadoso con lo que esos autores sostienen y lo que no. Ellos no recomiendan abandonar el índice: lo defienden como herramienta de reconocimiento a escala regional, que después exige verificación en terreno. La conclusión de que acá no sirve para descartar peligro es mía, y sale de esta medición, no de ellos. Por eso el índice se publica arriba como dato descriptivo y no como clasificador.
2 · La isoterma cero: sirve, pero no en las cuencas costeras
La intuición operativa es que una isoterma cero alta agrava el riesgo, porque más superficie de la cuenca recibe lluvia líquida en vez de nieve. Es correcta, y por eso iba a entrar como factor en este monitor. Al medir las cuencas resultó que solo aplica a una parte de ellas, y no a las que más se nombran.
Las quebradas que desembocan sobre Antofagasta llegan a 1.767 m; las de Chañaral a 1.973, las de Taltal a 2.276, las de Tocopilla a 2.282. La isoterma cero en Antofagasta tiene un percentil 10 de 3.832 m en julio, su mes más bajo, según 47 años de radiosondas de la Dirección Meteorológica de Chile. O sea que la cuenca entera recibe lluvia líquida siempre: la variable está saturada y no separa un día de otro. Incluirla habría sido decorar el indicador con un número que nunca cambia de lado.
Donde sí discrimina es tierra adentro. La cuenca del río Copiapó junta 15.903 km² y sube a 5.976 m, con el 15% de su superficie sobre los 4.000 m; en Tierra Amarilla ese porcentaje es 22% y en Vallenar 20%. Ahí la altura de la isoterma sí decide cuánta superficie aporta escorrentía y cuánta retiene la nieve, y por eso en el temporal de marzo de 2015 —con la isoterma entre 4.000 y 4.500 m— la cuenca entera contribuyó de una vez. No es una variable del norte: es una variable de las cuencas altas, y tratarla como si valiera para toda la macrozona es el error.
Qué es esto y qué no es
No es un pronóstico de aluviones, ni un sistema de alerta. Es el estado de tres variables que hacen posible uno, medidas con datos abiertos y publicadas con su incertidumbre. No sustituye ninguna comunicación oficial.
Las alertas de Chile las emite SENAPRED, con el pronóstico de la Dirección Meteorológica de Chile y la información hidrológica de la Dirección General de Aguas. Ante un aviso oficial, manda el aviso oficial.
El autor cursa un magíster en teledetección y aún no se titula: nada de lo publicado acá está validado ni revisado por pares. Las cuencas están delineadas de un modelo de elevación y no verificadas en terreno; las cuencas marcadas como cortadas se extienden más allá del recuadro analizado y su área es un piso, no el valor real.
De dónde sale cada dato
- Terreno — Copernicus DEM GLO-30 (30 m), ESA, acceso abierto. Delineación propia: Priority-Flood con épsilon (Barnes et al. 2014), direcciones D8.
- Pronóstico y registro — Open-Meteo, sobre ECMWF/GFS para el pronóstico y reanálisis ERA5 1991-2020 para la climatología. Datos bajo CC BY 4.0.
- Los aluviones históricos de Antofagasta — Vargas, G., Ortlieb, L. y Rutllant, J. (2000), Aluviones históricos en Antofagasta y su relación con eventos El Niño/Oscilación del Sur, Revista Geológica de Chile 27(2): 157-176. Acceso abierto; las citas se leyeron del escaneo original.
- La meteorología del evento de 1991 — Garreaud, R. y Rutllant, J. (1996), Análisis meteorológico de los aluviones de Antofagasta y Santiago de Chile en el período 1991-1993, Atmósfera 9: 251-271. Acceso abierto; leído completo.
- Melton en el Atacama — Aguilar, G., Cabré, A., Fredes, V. y Villela, B. (2020), Erosion after an extreme storm event in an arid fluvial system of the southern Atacama Desert, NHESS 20: 1247-1265, doi 10.5194/nhess-20-1247-2020. Acceso abierto. 124 cuencas del valle del Huasco, 49 con flujo verificado en terreno.
- Melton y sus límites — Wilford, D.J. et al. (2004), Landslides 1(1): 61-66. Límites del criterio: Bloomberg, S. et al. (2025), NHESS 25: 647-656.
- Isoterma cero — Vásquez Yáñez, R. (2020), Climatología y tendencia de la altura de la isoterma cero, Dirección Meteorológica de Chile. Los percentiles citados son de la serie de radiosondas de Antofagasta 1973-2019.
Volver al monitor · El método y sus límites