← MONITOR CUSSEN KRAKATAU · SEPTIEMBRE 2026 ACTUALIZADO 19 de octubre de 2026

Krakatau: lo que midió el satélite

Entre el 4 y el 6 de septiembre de 2026 el Anak Krakatau, en el estrecho de Sonda, estuvo 25 horas en erupción continua. Cerró siete u ocho aeropuertos, según la fuente, y dejó en tierra a 340 mil pasajeros según el ministerio al 7 de septiembre (el 6, la prensa decía 270 a 300 mil). Esta página no cuenta la noticia: mide con datos abiertos lo que se puede medir, dice qué no se puede, y muestra por qué la cifra más citada de una erupción —cuántas toneladas de azufre soltó— depende de un supuesto que casi nadie declara.

Primer plano satelital de una enorme columna eruptiva blanca de forma
       abultada, que llena el cuadro y nace del volcán, marcado con un círculo celeste
       a la derecha.
Sentinel-2 pasó sobre el volcán el 5 de septiembre a las 02:55 UTC, diez horas y media después de que empezara la erupción y con ella todavía en curso. Es la única imagen óptica de alta resolución del evento mientras ocurría. El cuadro mide 18 por 14 kilómetros y la columna que se ve, 14 por 10. La franja clara de la izquierda es el borde de la pasada del satélite: ese día no miró más al oeste, y la columna seguía.
Vista satelital de 1.440 por 940 kilómetros. Sumatra arriba a la izquierda,
       Java abajo a la derecha, y entre ambas un penacho pardo que se extiende cientos
       de kilómetros sobre el océano Índico desde un punto marcado en el estrecho.
La misma erupción vista desde más lejos, el mismo día. Sentinel-2 tiene 10 metros de resolución pero apenas 290 kilómetros de barrido. Para ver el penacho entero hay que cambiar de instrumento: VIIRS, a bordo del satélite NOAA-20, barre unos 3.000 kilómetros de una pasada. El cuadro mide 1.440 por 940 km. La mancha parda conectada al volcán cubre 34.221 km² y llega a 295 kilómetros del cono; el mismo detector aplicado a la imagen del día anterior, sin erupción, no encuentra nada.
Y lo que se ve es una fracción de lo que hay. Ese penacho pardo son 34.221 km² de ceniza visible. La pluma de dióxido de azufre medida el mismo día con Sentinel-5P cubría 532.385 km²: 16 veces más. El gas viaja lejos y es invisible al ojo; la ceniza gruesa, que es la que se fotografía, cae mucho antes. Las dos cosas son la misma erupción medida con instrumentos distintos, y sólo una sale en las fotos.
532.385 km²cubrió la pluma de azufre el 5 de septiembre
3,0 vecesla superficie de Chile continental, el 9 de septiembre
692 ×más masa que en un día normal del mismo volcán
7 ×varía la masa según la altura que se le suponga

Lo que se midió

El instrumento TROPOMI, del satélite europeo Sentinel-5P, mide dióxido de azufre en la atmósfera una vez al día en cualquier punto del planeta. El azufre sirve para seguir una erupción porque es un gas que sólo sale de los volcanes en esas cantidades, y porque se mide en el ultravioleta: una pluma alta se ve por encima de la nube baja que tapa el paisaje.

El umbral para decir «acá hay pluma» no se eligió a ojo. Se tomaron los tres días anteriores a la erupción —2, 3 y 4 de septiembre— y se calculó el percentil 99,5 de todo lo que el instrumento marcó en ellos: 1,5 unidades Dobson (cifra corregida el 20-sep-2026: el factor de conversión a DU estaba inflado 18 veces; las masas en Tg y las áreas no cambian). Ese es el nivel que el propio aparato registra cuando no está pasando nada. Después se exigió además que los píxeles formaran manchas de al menos 200 píxeles conectados, porque una pluma es una mancha y el ruido del recuperador es sal y pimienta.

Siete mapas del sudeste asiático, uno por día. Los tres primeros, sin erupción,
       muestran sólo un punto sobre el volcán. Del 5 al 8 de septiembre aparece una mancha
       que crece hasta cubrir buena parte del mapa.
Los tres primeros paneles son días sin erupción. Con exactamente el mismo método, el mismo umbral y el mismo filtro, lo único que aparece es un punto pegado al volcán: 6.696 km². El 5 de septiembre esa mancha pasa a 532.385 km². El amarillo es azufre denso y el morado, tenue; la escala es logarítmica porque el rango va de 1,5 a más de 650 unidades Dobson (DU corregidos el 20-sep-2026). El triángulo celeste es el volcán.
El punto de los días previos no es ruido: es el volcán respirando. Entre el 58 % y el 71 % de esos píxeles caen a menos de 100 kilómetros del cono, con una mediana de 76 a 90 km. El Anak Krakatau llevaba desgasificando desde julio, cuando lo subieron a alerta Nivel III. Lo que hizo la erupción del 4 de septiembre fue multiplicar esa emisión por 692 en masa y por 80 en superficie.
díaestadosuperficie km² masa Tgmáximo DUr90 km
2-sep ·sin erupción6.6960,0017128
3-sep ·sin erupción6.6950,00114128
4-sep ·sin erupción6.3600,00112115
5-sepcon erupción532.3850,586654903
6-sepcon erupción1.702.7660,5661931.686
7-sepcon erupción2.049.5800,247551.802
8-sepcon erupción2.178.5500,199111.772
9-sepdespués de la erupción2.288.8880,184641.795
10-sepdespués de la erupción901.0650,067361.699
11-sepdespués de la erupción131.6060,00971.690
12-sepdespués · bajo el piso00,00050
13-sepdespués · bajo el piso00,00040
14-sepdespués · bajo el piso00,00050
15-sepdespués · bajo el piso00,00050

Tg es un teragramo, un millón de toneladas. DU son unidades Dobson, la medida estándar de cuánto gas hay en una columna de aire. «r90» es el radio dentro del cual está el 90 % de la masa: sube de 128 km en los días tranquilos a más de 1.772 km el 8 y 9 de septiembre, y eso es la pluma viajando. Las masas de esta tabla usan el supuesto por defecto, que la sección siguiente cuestiona.

El después. La mancha siguió creciendo mientras el gas se dispersaba, hasta el 9 de septiembre (2.288.888 km², 3,0 veces Chile). Recién el 12 de septiembre volvió por debajo del piso de los días sin erupción; desde entonces el satélite no ve nada conectado al volcán. Los días 9 a 15 se midieron el 16 de septiembre con la misma métrica.

Por qué la masa que se publica puede estar tres veces y media mal

Para pasar de lo que el satélite mide —luz ultravioleta que falta— a una cantidad de gas, hay que suponer a qué altura está ese gas. La razón es física: la luz que llega al sensor recorre caminos distintos si el azufre está a un kilómetro del suelo o a quince, y el factor de conversión cambia con eso. Los visores y los productos que se descargan traen un valor por defecto que supone la pluma abajo, en la capa límite, porque así es la mayoría de las emisiones industriales y volcánicas menores.

Esta pluma no estuvo abajo: llegó a entre 15 y 20 kilómetros. El archivo original de TROPOMI trae, además del valor por defecto, la columna recalculada suponiendo 1, 7 y 15 kilómetros. Se midieron los cuatro sobre los mismos píxeles del mismo día.

Gráfico de cuatro barras. Suponiendo 1 km, 1,22 millones de toneladas; por
       defecto, 0,63; a 7 km, 0,26; a 15 km, 0,18. Una línea horizontal marca los ~0,2
       estimados por Simon Carn con OMPS/NOAA-20, citados por CIMSS.
La barra roja es lo que entrega el producto por defecto, la que uno obtiene si no elige nada: 0,63 millones de toneladas. La barra azul oscuro es el supuesto que corresponde a esta pluma, 15 km: 0,18. Las grises son los otros dos supuestos disponibles. La línea a rayas marca los ~0,2 millones de toneladas que estimó Simon Carn con otro satélite (OMPS, a bordo del NOAA-20) y que cita el blog del CIMSS de la Universidad de Wisconsin.
supuesto de alturamasa Tg superficie km²qué es
Se supone a 1 km1,2221.095.766
Por defecto (capa baja)0,633532.322es lo que sale si uno no elige nada
Se supone a 7 km0,262410.750
Se supone a 15 km0,176370.534el más cercano a la altura observada de esta pluma (18 a 20 km según el CIMSS)

El valor "por defecto" de esta tabla sale del archivo original de TROPOMI, sin filtro de calidad; la tabla diaria de más arriba usa el producto a 0,05° con filtro de calidad. Por eso el 5 de septiembre figura con 0,586 Tg allá y 0,633 acá: es la misma fecha y el mismo supuesto, con y sin filtro.

Con el supuesto correcto la medición coincide con la cifra publicada por otros. A 15 km da 0,18 millones de toneladas; Simon Carn estimó ~0,2 con otro satélite (OMPS, a bordo del NOAA-20), cifra que cita el blog del CIMSS de la Universidad de Wisconsin. Difieren un 12 %, que para este tipo de medición es buen acuerdo. Con el valor por defecto habrían salido 0,63: 3,6 veces la cifra con la altura observada. La diferencia no está en el satélite ni en el día: está en una casilla que casi nadie declara.

Corrección del 19 de octubre de 2026. Esta página atribuía al CIMSS los ~0,2 millones de toneladas. La cifra es una estimación de Simon Carn con OMPS/NOAA-20 que el blog del CIMSS incrusta; del CIMSS es sólo la altura de la ceniza (18 a 20 km). Se corrigió también el rótulo de la figura. Las cifras medidas acá no cambian.

El manto pardo: cómo se supo que es ceniza y no el mar

En la foto de arriba, más de la mitad del encuadre está cubierto por un tono pardo que a simple vista parece agua sucia o piedra pómez flotando. Lo segundo es un fenómeno real después de erupciones como esta. Antes de llamarlo de alguna manera había que separar tres explicaciones posibles: material sobre el agua, ceniza en el aire, o un artefacto del procesamiento.

Vista más amplia del estrecho de Sonda. La columna a la izquierda, un manto
       pardo cubriendo la mitad sur de la escena, y mar azul limpio al noreste.
El mismo momento, más lejos. La columna a la izquierda, el manto pardo cubriendo el sur y el sureste, y arriba a la derecha el mar azul que quedó fuera. Dentro de este cuadro el manto alcanza 2.781 km². Las cuñas claras de los bordes son los límites de la pasada del satélite, no datos faltantes.

La prueba es sencilla. Si hubiera algo flotando en el agua, la tierra firme seguiría viéndose como tierra firme. Si hay una capa opaca en el aire, el sensor deja de ver la superficie y tierra y mar se parecen. Se midieron por separado un trozo de isla vegetada y dos de mar abierto, los dos días:

zona3-sep NIRSWIR1 SWIR25-sep NIRSWIR1 SWIR2
Rakata, isla con vegetación0,237 0,1310,063 0,1490,1830,219
mar abierto al este0,035 0,0290,022 0,1380,1740,204
mar abierto al sureste0,010 0,0080,006 0,1490,1890,223

Reflectancia media en el tope de la atmósfera, sin corrección atmosférica. NIR es infrarrojo cercano; SWIR1 y SWIR2, infrarrojo de onda corta.

El 3 de septiembre la tierra y el mar difieren por un factor de diez en SWIR2. El 5 de septiembre dan lo mismo, dentro de un 7 %. Eso es lo que ocurre cuando una capa opaca cubre a los dos: el satélite ve la capa, no lo que hay debajo. Si fuera material flotando, la isla habría conservado su firma de vegetación. Es ceniza en el aire, y dentro del encuadre de la foto alcanza 2.781 km².
Dos imágenes lado a lado del mismo encuadre. La del 3 de septiembre muestra mar
       azul y las islas. La del 5 de septiembre, la columna blanca y el manto pardo.
El mismo encuadre y el mismo estirado de color, dos días de diferencia. A la izquierda, el 3 de septiembre: mar azul y las islas del archipiélago. A la derecha, el 5, con la erupción en curso. El círculo celeste marca el volcán en las dos. La franja negra de la izquierda es el borde de la pasada del satélite, no un dato faltante.
Y un aviso sobre el producto corregido. El nivel L2A de esta misma escena, que es el que la mayoría descarga, deja el azul del mar en 0,0096 cuando el dato sin corregir lo tiene en 0,1176. El corrector atmosférico estima cuánta bruma hay a partir del azul, y con esta carga de ceniza se pasa de largo. Las fotos de esta página van en el nivel sin corregir por esa razón.

La pregunta que el óptico no pudo responder

El 22 de diciembre de 2018 un flanco del Anak Krakatau se desplomó al mar sin aviso. El derrumbe se llevó del orden de 0,1 km³ del edificio y decapitó el cono (Williams et al., 2019; Walter et al., 2019), y generó un tsunami que mató a 430 personas según Walter et al. (la cifra oficial indonesia es 437). Hoy las autoridades indonesias sostienen que no hay riesgo de que se repita, porque el cono reconstruido desde entonces no acumuló masa suficiente. Eso es contrastable en parte desde afuera: se mide cuánta isla hay antes y después, en planta, no su volumen.

Se intentó con Sentinel-2, que ve en color a 10 metros por píxel, en tres fechas de la misma órbita: 24 de agosto y 3 de septiembre como par de control sin evento entre medio, y 8 de septiembre como fecha posterior. No se pudo.

fechasuperficie ha nube sobre la islaresultado
24-ago63359 %contaminada por nube
3-sep44536 %contaminada por nube
8-sep73176 %contaminada por nube

Las tres fechas tienen nube pegada al cuerpo de la isla o encima de él. Sin una fecha limpia no hay par de control, sin par de control no se conoce el error del método, y sin error no se puede decir si un cambio es un cambio. Las cifras de esta tabla se publican para mostrar por qué no sirven, no como medición.

Y una trampa más. El producto Sentinel-2 viene con una clasificación automática de escena que separa agua, tierra, nube y sombra. Sobre este volcán clasifica la isla entera como agua: la roca basáltica recién emitida es tan oscura que el algoritmo la confunde con el mar. Cualquier medición que se hubiera apoyado en esa capa habría dado una isla de 26 hectáreas donde hay cientos. Se detectó dibujándola encima de la imagen, no mirando números.

La respuesta necesita radar, que atraviesa nube y ceniza. El 15 de septiembre a las 11:22 UTC (18:22 hora local) Sentinel-1 volvió a pasar por la misma órbita que el 3 de septiembre, un día antes de la erupción. Es la órbita ascendente, que ilumina desde el oeste. Misma geometría de observación, misma hora, mismo instrumento: el par que hacía falta. Hay además un tercer pase del 22 de agosto, de esa misma órbita, que sirve de control. Entre el 22 de agosto y el 3 de septiembre no hubo erupción (la de esta página empezó el 4). La diferencia que el método encuentre ahí es una muestra de su propio error. Una sola muestra: no da dispersión, da un orden de magnitud.

Lo que midió el radar

En banda C el mar en calma devuelve casi nada de señal y la roca volcánica, rugosa, devuelve mucho. Se fijó un solo umbral (-15,8 dB, calculado sobre la escena del 3 de septiembre con el método de Otsu) y se aplicó igual a las tres fechas. Con eso salen dos cifras distintas que no hay que confundir. La primera es la superficie brillante conectada: lo que devuelve señal, con sus huecos cerrados rellenos. La segunda es el contorno de la isla, que además cierra con un radio de 200 m los sectores oscuros que quedan dentro del cuerpo: la ladera opuesta al satélite queda en sombra aunque sea tierra.

Tres paneles de radar en escala de grises con la isla clara sobre mar oscuro:
       22 de agosto, 3 de septiembre y 15 de septiembre. Un contorno rojo marca el borde de
       la isla en cada fecha y una línea celeste punteada la superficie brillante. El tercer
       panel muestra la isla más llena de señal y con el borde más redondeado.
Los dos primeros paneles son el control: 22 de agosto y 3 de septiembre, sin erupción entremedio, y el contorno rojo mide lo mismo en los dos (1 hectárea de diferencia). El tercero es nueve días después de la erupción: la isla pasó de 317 a 344 hectáreas de contorno, y por dentro los sectores que antes quedaban oscuros ahora devuelven señal. El triángulo celeste es la cumbre.
fechapapelcontorno ha superficie brillante hamar dB
22-agocontrol, sin evento316252-22,5
3-sepun día antes de la erupción317254-19,2
15-sepnueve días después344328-19,5

El contorno de la isla creció 26 hectáreas (8 %) entre el 3 y el 15 de septiembre, contra 1 hectárea de diferencia en el único par de control disponible. Con los umbrales y radios que se probaron, el control se mueve entre -2 y +6 ha y el crecimiento entre 26 y 50 (ver la caja de abajo). El cambio queda por encima del ruido del método en todas las combinaciones razonables; 26 ha es el piso de ese rango, no la cifra exacta. Es chico en proporción a la isla y muy lejos de lo que haría falta para hablar de un colapso. En 2018 el derrumbe se llevó del orden de 0,1 km³ y decapitó el cono (Williams et al., 2019; Walter et al., 2019); acá la isla ganó menos de un décimo de superficie.

La superficie que devuelve señal cambió mucho más: 75 hectáreas (el control da 2). Eso no es costa nueva. Es la erupción cubriendo con depósito rugoso lo que antes era liso u oscuro: el mismo cono, con otra piel. Si esta página hubiera publicado sólo esa cifra, sin mirar la imagen, habría dicho que la isla creció casi un tercio (un 30 %). Por eso las dos van juntas.

Dónde el resultado es estable y dónde no. Se repitió la medición con cuatro umbrales y tres radios de cierre (doce combinaciones; la tabla completa va en datos.json). Con umbrales de -15,8 a -15,0 dB y cierres de 200 a 300 metros, el crecimiento queda entre 26 y 30 hectáreas y el control no pasa de 6. Con cierre de 100 metros el crecimiento sube a 32 y 50 ha: quedan entrantes sin cerrar que la erupción rellenó. Con umbral de -14 dB sube a 49, 92 y 106 ha, con controles de 0 a 20; ahí ya no se mide costa sino cuánta superficie interior se volvió brillante. Con umbral de -16,5 dB el método se rompe. El mar del 3 de septiembre devolvía más señal que el del 22 de agosto (-19,2 contra -22,5 dB de mediana; más viento u oleaje, no se midió cuál) y el umbral se lo empieza a comer: el control da 64 hectáreas y el evento -29. El mar cambia de fecha a fecha y hay que quedarse lejos de él.

Una segunda órbita, para no depender de una sola. Sentinel-1 también pasa sobre el volcán a las 22:41 UTC (05:41 hora local, de madrugada, órbita descendente que ilumina desde el este), con pases del 18 y 30 de agosto y del 11 de septiembre. Se repitió todo con esas fechas. Lo que confirma: la superficie brillante conectada saltó 84 hectáreas contra 6 en su control, el mismo fenómeno del depósito nuevo. Lo que no puede confirmar: el contorno. Al amanecer el mar devuelve mucha más señal (mediana de -15,4 a -14,6 dB, contra -19 a -22 en la pasada de la tarde) y el umbral de Otsu sube a -11,8 dB. Con eso el control ya no se queda quieto: -10 ha entre dos fechas sin erupción, frente a un cambio de evento de 6 ha. Con ese ruido no se puede decir si la costa se movió. El crecimiento de 26 ha descansa en una sola geometría; la pasada de la tarde del 27 de septiembre, en el párrafo siguiente, confirma que ese contorno se mantuvo, pero no lo mide con otra geometría.

Doce días después, la misma isla. El 27 de septiembre Sentinel-1 volvió a pasar por la órbita de la tarde. Antes de comparar se reprocesó la escena del 15 con la misma cadena y dio 343,6 hectáreas, igual a lo publicado. Con el mismo umbral y el mismo cierre, el 27 de septiembre el contorno mide 343,9 hectáreas: +0,3 ha contra el 15, dentro del error del método (1,3 ha). El mar estaba distinto (mediana de -20,7 dB, contra -19,5 el 15) y el contorno no se movió: la cifra del 15 no parece un efecto del mar de ese día. En la zona estable de la sensibilidad el cambio va de -0,7 a +0,6 ha. La superficie brillante tampoco cambió (-0,6 ha): el depósito nuevo sigue ahí. No es una segunda geometría: el crecimiento del 3 al 15 de septiembre sigue descansando en una sola órbita.

Lo que esta página no puede afirmar

Sobre la pluma. La superficie depende del umbral elegido. Se declaró de dónde sale y se aplicó igual a los días sin erupción, pero otro umbral daría otras cifras. Las masas diarias de la primera tabla llevan el supuesto por defecto, el mismo que la segunda sección muestra que infla el resultado. Sólo la cifra del 5 de septiembre se recalculó con la altura observada, porque es el único día cuyo archivo original se descargó. La comparación con Chile es de superficie proyectada, no de nube sobre territorio chileno: esta pluma nunca estuvo cerca de Chile.

Sobre la isla. El radar mide la costa en planta. No mide el volumen ni la altura del cono, que es lo que importa para un colapso. Se usó un solo umbral y un solo par de control. No se midió la marea: Sentinel-1 pasa a la misma hora, pero la fase de marea a 12 días no es la misma. En una playa de baja pendiente eso mueve la línea de costa algunos metros, y no se sabe cuánto de las 26 ha es eso. El contorno cierra huecos y entrantes de hasta unos 400 m y se queda con el cuerpo mayor: una caleta nueva o un banco separado de la isla no aparecerían. La corrección de terreno usa SRTM (30 m, año 2000, anterior al colapso de 2018) remuestreado a 10 m. Es igual en las tres fechas, así que no mueve la diferencia. El crecimiento del contorno se midió en una sola órbita. La otra tiene el mar demasiado brillante para medir costa y sólo confirma el cambio de superficie.

No se afirma que este evento anticipe un colapso ni un tsunami, y nadie sabe predecir eso.

Fuentes y datos

Cussen Research · 41° Sur, Chile. Medición propia sobre datos abiertos, con las limitaciones declaradas arriba. No es un informe oficial ni reemplaza a los organismos de monitoreo volcánico de Indonesia.